Adultos
Acompañamiento terapéutico para adultos que quieren entender lo que sienten, sanar lo que duele y construir herramientas para vivir con más estabilidad y bienestar.
Ansiedad, estrés, tristeza o desmotivación
A veces tu mente no se apaga: piensas demasiado, te preocupas por todo, sientes presión constante o una tristeza que se vuelve pesada. Esto puede aparecer por cargas laborales, problemas familiares, crisis personales, traumas pasados, cambios de vida, o simplemente por un cansancio emocional acumulado.
Posibles señales:
• Tensión en el cuerpo, taquicardia, sensación de ahogo
• Irritabilidad, llanto fácil, sensación de vacío
• Falta de energía, desmotivación, pensamientos repetitivos
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Aprendes a regular tu ansiedad y recuperar calma
• Recuperas motivación y sentido
• Entiendes lo que te pasa sin juzgarte y vuelves a sentir control sobre tu vida.
Dificultades en relaciones de pareja o familiares
Cuando una relación duele, desgasta o confunde, suele haber patrones repetitivos: discusiones, distancia emocional, silencios, celos o sensación de no ser visto/a. Muchas veces esto nace de heridas emocionales, estilos de apego, comunicación defensiva o límites poco claros.
Posibles orígenes:
• Falta de comunicación emocional
• Experiencias de abandono, traición o inseguridad
• Conflictos por convivencia, dinero o expectativas
Posibles orígenes:
• Mejor comunicación y acuerdos más sanos
• Límites claros sin culpa
• Relaciones más estables, seguras y respetuosas.
Rupturas sentimentales o duelos por fallecimientos
Perder a alguien (por ruptura o fallecimiento) no solo duele: también cambia tu identidad, tu rutina y tu forma de ver el mundo. Es normal sentir tristeza, rabia, culpa, ansiedad o vacío. Lo importante es no quedarte atrapado/a en ese dolor.
Posibles señales:
• Sensación de estancamiento emocional
• Pensamientos constantes sobre lo que pasó
• Dificultad para dormir, comer o concentrarte
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Procesas la pérdida sin negarla
• Aprendes a soltar sin romperte
• Recuperas tu estabilidad emocional y vuelves a proyectarte.
Cambios de humor o irritabilidad
Cuando todo te molesta, te sientes al límite o explotas con facilidad, muchas veces no es “mal genio”: es sobrecarga emocional. La irritabilidad puede ser la forma en que el cuerpo y la mente expresan estrés, ansiedad, tristeza, frustración o agotamiento.
Posibles orígenes:
• Estrés acumulado y falta de descanso
• Dificultad para expresar emociones a tiempo
• Conflictos internos, culpa o presión constante
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Aprendes a regular tu ansiedad y recuperar calma
• Recuperas motivación y sentido
• Entiendes lo que te pasa sin juzgarte y vuelves a sentir control sobre tu vida.
Baja autoestima, inseguridades y crecimiento personal
Cuando dudas de ti, te comparas, te exiges demasiado o sientes que no eres suficiente, tu vida se vuelve una lucha silenciosa. La autoestima se construye con experiencias, vínculos y la forma en que te hablas a ti mismo/a.
Posibles orígenes:
• Críticas constantes en la infancia o relaciones
• Experiencias de rechazo, humillación o fracaso
• Perfeccionismo y miedo a equivocarte
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Fortaleces amor propio y seguridad emocional
• Dejas de autosabotearte
• Tomas decisiones con más claridad y firmeza.
Dificultades laborales o académicas
El estrés por resultados, la presión, la procrastinación o el bloqueo mental pueden hacerte sentir incapaz, agotado/a o frustrado/a. No siempre es falta de disciplina: muchas veces hay ansiedad, miedo al fracaso o desorganización emocional.
Posibles orígenes:
• Sobrecarga y falta de límites
• Perfeccionismo y autoexigencia extrema
• Falta de hábitos, enfoque o motivación
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Recuperas claridad mental y rendimiento
• Construyes hábitos y disciplina realista
• Manejas presión y estrés sin colapsar.
Problemas de sueño o cansancio emocional
Dormir mal no solo te cansa: te vuelve más sensible, irritable y ansioso/a. A veces duermes, pero no descansas, porque tu mente sigue trabajando. El sueño se afecta por estrés, preocupaciones, pantallas, hábitos y emociones no procesadas.
Posibles señales:
• Insomnio, sueño liviano o despertares frecuentes
• Fatiga constante y poca energía emocional
• Pensamientos nocturnos repetitivos
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Mejor descanso y rutina de sueño
• Menos ansiedad y más estabilidad emocional
• Recuperas energía y enfoque para tu vida diaria.
Adicciones o acompañamiento en enfermedades
Cuando una conducta se vuelve difícil de controlar (alcohol, sustancias, apuestas, pornografía, comida, redes) suele ser una forma de anestesiar dolor o ansiedad. También acompañamos emocionalmente a personas que atraviesan diagnósticos médicos o enfermedades, porque la salud mental es parte del tratamiento.
Posibles orígenes:
• Estrés crónico, trauma o vacío emocional
• Dificultad para regular emociones
• Crisis personales, soledad o presión social
¿Qué puede cambiar con terapia?
• Recuperas control y conciencia sobre tus hábitos
• Aprendes estrategias reales para sostener cambios
• Te fortaleces emocionalmente para afrontar la vida y la salud con más calma.